El punto de partida
Una respuesta correcta no cuenta toda la historia.
Un trabajo terminado puede ocultar si el estudiante comprendió el problema, comparó alternativas o simplemente aceptó una respuesta generada por IA. Prohibirla por completo tampoco enseña a utilizarla con criterio.
La pregunta cambia: de «¿Usó IA?» a «¿Qué hizo intelectualmente mientras la usaba?»
No se trata de aislar una producción humana pura de toda influencia de la IA, sino de que, después de interactuar con ella, el estudiante pueda explicar qué sostiene, por qué lo sostiene y de qué decisiones se hace responsable.
Desarrollo2 organiza la actividad y guarda el recorrido —preguntas, respuestas, revisiones y entrega— para que el docente evalúe con más información.